Palabras cruzadas


jueves, diciembre 09, 2010

Malas c♥mpañías

Mis amigos son unos atorrantes.
Se exhiben sin pudor, beben a morro,
se pasan las consignas por el forro
y se mofan de cuestiones importantes.

Mis amigos son unos sinvergüenzas
que palpan a las damas el trasero,
que hacen en los lavabos agujeros
y les echan a patadas de las fiestas.

Mis amigos son unos desahogados
que orinan en mitad de la vereda,
contestan sin que nadie les pregunte
y juegan a los chinos sin monedas.

Por eso es que a mis amigos
los mido con vara rasa
y los tengo muy escogidos,
son lo mejor de cada casa.

Mis amigos son unos malhechores,
convictos de atrapar sueños al vuelo,
que aplauden cuando el sol se trepa al cielo
y me abren su corazón como las flores.

Mis amigos son sueños imprevistos
que buscan sus piedras filosofales,
rondando por sórdidos arrabales
donde bajan los dioses sin ser vistos.

Mis amigos son gente cumplidora
que acuden cuando saben que yo espero.
Si les roza la muerte disimulan.
Que pa' ellos la amistad es lo primero.

lunes, diciembre 06, 2010

5.

Te pintaré solitaria
en la urna imaginaria
de un daguerrotipo viejo,
o en el fondo de un espejo,
viva y quieta,
olvidando a tu poeta.

domingo, diciembre 05, 2010

Ma-má

Me miras como a un niño y se me olvida todo
y ya sólo te quiero alegre, dolorosamente.
He pensado en la duración de Dios,
en la manteca y el azufre de la locura,
en todo lo que he podido mirar en mis breves días.
Tú eres como la leche del mundo.
Te conozco, estás siempre a mi lado más que yo mismo.
¿Qué puedo darte sino el cielo?
Recuerdo que los poetas han llamadao a la luna con mil
nombres
-medalla, ojo de Dios, globo de plata,
moneda de miel, mujer, gota de aire-
pero la luna está en el cielo y sólo es luna,
inagotable, milagrosa como tú.

viernes, diciembre 03, 2010



sueña

en voz

alta

miércoles, diciembre 01, 2010

¿Por qué una nunca tiene lucidez para entender que las crisis -o los tiempos malos-pasan?
Ella soñaba con casarse con él, al tiempo que el sentido común le decía que se refrenara. Todo esto duró meses - en realidad, tres años - de felicidad, de angustia, o de desesperación, cimas y abismos de todo tipo.
-¿Estuviste llorando?
-¿Se me nota?
-Tenés el aspecto que se denomina después de la tormenta
-Bah, sólo un chubasquito